jueves, 21 de febrero de 2013
El poder de una mujer está en su
corazón, en su intuición, en su instinto de protección. El poder de las mujeres
está en su capacidad infinita de dar amor. Son los únicos seres capaces de
experimentar el amor incondicional. Saben dar, cuidar y proteger la vida, y
amar pase lo que pase. Maridos, hermanos, hijos, padres, amigos y novios le
deben todo al amor de una mujer. Y todo lo que hacemos es un intento por
corresponderlas. Es un elogio a la mujer. Los nenes jugamos a los soldaditos,
las nenas a las muñecas. Nosotros nos preparamos para conseguir la gloria y ofrecérsela a ustedes. Ustedes se preparan para darnos la vida.
La mujer vive para amar, y ese amor inmenso y arquetípico se transforma en
fuente de energía para todos los que ocupamos un lugar en su corazón.
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